-Pero, ¿puede alguien perderse el fin del mundo?
Y nada nos gusta más que el fin del mundo... Como esos soldados -dulces niños- que van con entusiasmo al matadero...
Y es la noticia más grande del mundo, también. El linkbaiting (o el comercio de la falsedad) se atreve con ello. Sin límites. ¿Y por qué no?
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