Hambre de todas las hambres,
de todos los cuerpos y todas las almas
insomnes:
de comida, de sexo, de prestigio (de todos los días,
las búrguer-hambres).
Hambre de altas horas,
¡la de poemas que debo al hambre!
De saber y palabras y artes y risas...
(de divisas no, por prosaico).
Hambre de hambres,
excepto de sueño...
y sed de olvido
(olvido de monjes, que no tienen hambres)
¿Qué es la vida sino el hambre?
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